El Conflicto
El motivo aparente del conflicto es la disputa del t
erritorio, ante los ojos de la
interpretación (política) de los hombres. Aunque la disputa de la tierra es un
síntoma real de la enfermedad, también es una cortina de humo de lo que
realmente es un conflicto espiritual. Hay mucho sufrimiento y muerte entre
ambos pueblos. Y si el problema solo fuese la tierra, quizás tendríamos muchas
posibilidades de ver una definitiva solución de paz, a los creyentes nos
quedaría esperar que Dios termine de dar la tierra a quien se la prometió, es
decir, al pueblo de Israel. Este conflicto nunca fue ni será con los
palestinos, es con todos los países árabes, es decir contra el Islam, y tarde o
temprano terminaremos de entender que no es solo contra Israel, es contra
todos, y finalmente contra el Dios de Israel. El presidente Egipcio Anwar
Sadat, jefe principal de ataque de la liga árabe que envió 6 países islámicos
contra Israel en la guerra de Yom Kipur, dijo en su famoso discurso:
"Prometo aplastar a Israel y volverla a la humillación y miseria
establecidas en el Corán". En estas cortas palabras comprobamos que la
verdadera razón del conflicto es el Islam.
La razón del Problema
El problema en realidad es que los islámicos que adoran a
“Alá” (Al-Ilah) dios lunar babilónico cuyo
símbolo era la luna creciente (que no es Adonai), están bajo un verdadero
éxtasis de convencimiento, creyendo que el cristianismo sucedió al judaísmo y
que el Islam sucedió al cristianismo, que Mahoma está sobre todo profeta y que
quien no lo acepta por la razón lo hará por la fuerza (famoso dicho musulmán).
El surgimiento de una nación y pueblo judío desde 1948 es una amenaza, una
repudiable afrenta a su concepto de fe. Luego seguirán los cristianos y todo
“infiel” que les amenace ideológicamente. Es obvio que detrás de esto esta la
mano del enemigo inflamando un fuego que viene siendo muy difícil de apagar. El
Islam intenta detener lo que nunca podrá, el cumplimiento de la Palabra
profética en la tierra y pueblo del pacto.